Carol

Hace mucho que no ponía una nueva entrada en este blog. Tal vez porque lo que simplemente eran comecarolntarios en voz alta de un apasionado de “ver cine” podían ser tomados como una pretensión de sentar cátedra y sapiencia. O tal vez simplemente que llevaba mucho tiempo sin disfrutar una película como recordaba en otros tiempos.

Y llegó Carol. Cine con mayúsculas. Sin estridencias. Sin fuegos de artificio. Sin necesidad de nada más que unas actrices maravillosas, un director comedido, un guión inteligente, y una puesta en escena, fotografía, música, montaje… todo al servicio de lo que se quiere contar.

Leí la novela de Patricia Highsmith en un caluroso viaje por Grecia. Se lee rápido y fácil. Atrás quedó el libro, en un apartamento de Atenas por no encontrar hueco en la maleta, con la sensación de que El Precio de la Sal fue publicada en 1952 de alguna forma ya pensando en Cate Blanchett. Desde las primeras líneas la ves a ella. Parece que fue hecha actriz solo para esta obra.

Tenía curiosidad así mismo por ver como iba a ser llevada la historia a la pantalla. Ya la novela era muy cinematográfica, pero muy de su época, por lo que los pequeños cambios de guión han sido muy útiles para empatizar con los personajes. Therese pasa de escenógrafa a fotógrafa, se profundiza tal vez menos en su entorno, etc. Un guión perfecto.

Con Cate Blanchett era fácil. Si la peli no funcionaba allí estaba ella para salvarla. Su voz, sus gestos, su presencia. Una actuación como requería el guión: comedida, enigmática, pero que dejara ver pasión debajo de esa frialdad de alta sociedad. Y si esto ya era suficiente, imaginen añadiendo a una Rooney Mara como Therese que habla con los ojos, frágil pero fuerte que va madurando a lo largo de la película muy sutilmente.

Teniendo estas dos actrices el camino está prácticamente hecho, pero Todd Haynes no se conforma y da una dirección clásica, pausada, sin efectismos y llena de sutilezas que nos retrotrae a la Lejos del Cielo pero sin sus altibajos y excesos. Tan sutil que discurre poco a poco casi sin darnos cuenta, y nos parece tan sencilla y fácil, que no nos damos cuenta lo poco común quecarol2 es hoy en día poder hacer una película así y, lo que es más increíble, que se la hayan dejado hacer.

No voy a extenderme en aspectos técnicos que puedo no controlar, pero la fotografía es como una parte más de la historia, con esos tonos ocres y verdes, fríos como la sociedad de esa época, contrastada con los toques rojos de las protagonistas cuando se encuentran juntas o mostrando pasión, sea un sombrero, sea detalles de sus vestidos. Y no puedo dejar de mencionar su música, deliciosa en la trama, pero absolutamente disfrutable de forma independiente.

Bueno, a estas alturas ya habrán comprobado mi fascinación por Carol. Hay películas que te gustan, hay otras que te entretienen, pero de vez en cuando se hacen esas obras atemporales que te reconcilian con el cine para el futuro de decepciones. Eso sí, si hay ocasión verla en v.o., que la voz de Cate Blanchett es un personaje en sí misma.

Resumiendo para no extenderme más: Una maravilla.

 

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