Kon-Tiki

Cómo tardan algunas películas en llegar. Nominada al oscar a la mejor película extranjera, Kon-Tiki narra la famosa epopeya de Thor (no podía llamarse de otra forma) Heyerdahl y sus otros tripulantes sobre una balsa hecha exclusivamente de madera de balsa y sogas de cáñamo, para atravesar el Pacífico desde El Callao (Perú) hasta la Polinesia. Todo para demostrar su teoría de que este viaje fue posible ya en la época preincaica.

  kon-tikiPasando algo desapercibida en su momento por el bombardeo mediático de la moda Haneke y su soporífera Amor, Kon-Tiki por fin nos trae una película nominada a los Oscar como Mejor Película Extranjera que no es un drama intimista, una denuncia política, o cualquier otro género que no amenace el cine espectáculo del que tienen la exclusiva en Hollywood. Pero una vez vista se entiende. A pesar de contar una aventura marítima a mediados del siglo pasado, no hay en la misma grandes momentos épicos, música tipo James Horner o John Williams que provoquen una congoja en nuestro ser interno, grandes planos que enseñen la capacidad del ser humano para superarse cuando parece que todo se viene abajo, y ni siquiera está Angelina Jolie a bordo. O sea, que los americanos jamás querrían hacerla.

 Y a pesar de lo que cuenta, la película se basa en los personajes, tal vez demasiado someramente dibujados, algo caricaturescos, tal vez conscientes de que, a pesar de lo tremendo del viaje que se llevó a cabo, pocas situaciones excepcionales se dieron para una película para el gran público. Un encuentro con tiburón ballena, una tormenta, o alguna caída al agua no es suficiente para llamar la atención de Harrison Ford, Hugh Jackman o Bruce Willis. Por lo tanto, el interés de la cinta está tal vez en sabe que es un hecho real, que es la historia de un hombre que se empeñó en un sueño absurdo y lo dejó todo por ello, en demostrar algo hasta sus últimas consecuencias. O sea, en un Friki. Quizás la gente necesaria para abrir nuevas fronteras como tal vez intenta explicar en ese plano cenital que asciende desde los navegantes hasta el espacio exterior y la Vía Láctea para retornar de nuevo a su soledad en el mar.

 Buen ritmo, con algo de humor, y sin caer en la teatralidad europea (el gran lastre de las películas de aventuras o de época del viejo continente), Kon-Tiki es una película muy entretenida, sin grandes pretensiones y se nota que hecha con pasión por lo que están contando. Tal vez me entronca con otra nominada en la misma categoría este año, Un Asunto Real, de Dinamarca, para hacer notar que la calidad del cine Escandinavo no se encuentra sólo en vivir del pasado de Bergman, o de modas en recreaciones de la novela negra.

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Una respuesta a Kon-Tiki

  1. discretoso dijo:

    Pasaremos por alto su comentario sobre Haneke, motivo incuestinable de divorcio, :-)))

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