Star Trek: En La Oscuridad

A pesar de tener defensores, la segunda (primera, o sea, los episodios I,II y II) saga galáctica de Star Wars fue una decepción tremenda. Tanto énfasis en efectos especiales había olvidado lo primordial: el cine son historias, o al menos sentimientos. Si encima esos efectos en los que se habían gastado millones se reflejaba en caricaturas y dibujitos que a veces rozaban el ridículo, muchos hemos querido olvidar que han sido hechas y quedarnos con la fantasía e ilusión de La Guerra de las Galaxias que descubrimos en nuestra infancia/adolescencia.

trekSi en cambio, una saga como es Star Trek, nacida ya como menú para curiosidad friki, consiguió renacer brillantemente de la mano de J.J. Abrams, está claro que es sólo porque supo ir a lo importante en toda obra cinematográfica: guión. Respetando y haciendo múltiples guiños a sus seguidores, pero también ofreciendo espectáculo a generaciones nuevas que, o bien ni sabían de ella, o bien la despreciaban por su carácter autoparódico.

¿Y qué ofrecer después de esta primera película de presentación? Ya tenemos los personajes planteados, así que en la segunda Star Trek sólo puede jugar a lo que intentan todas las segundas partes: Espectáculo. Pero mientras muchas sagas creen que simplemente mucho ruido y acción basta para mantener al espectador, J.J. Abrams no renuncia a contar una historia, puro divertimento, es verdad, pero que engancha y justifica tanto alarde de acción. No se corta un pelo al picar aquí y allá para hacer su película. Un poco de Star Wars, un poco de Indiana Jones, un poco de superhéroes e incluso un tufillo a El Silencio de los Corderos….para crear una montaña rusa que no te da respiro. Todo vale si consigue su objetivo: entretener. Porque no olvidemos, cosa que yo defiendo a ultranza, que el cine de entretenimiento es eso básicamente, entretenimiento, y por mucho que intenten que señores con disfraces de mallas o uniformes galácticos tengan crisis existenciales que deriven en diálogos eternos, lo que queremos es verlo cumpliendo misiones imposibles y el “bigger than life”. Lo siento, bostezo terriblemente con caballeros disfrazados entre penumbras disertando sobre su ser interior y los traumas de su infancia.

La escena inicial nos sorprende. Me vino a la cabeza mi adolescencia frente a un primer Indiana Jones y lo que sentía entonces en una pantalla de cine. Una vez vista una piensa: “¿Cómo va a poder mantener esta explosión inicial?” Y lo consigue. J.J. Abrams nos ata a la butaca, no nos da respiro, usa inteligentemente múltiples subtramas sin perdernos de la línea primordial, y añade un aspecto que tal vez en su primera obra no aparecía tan claramente: el humor.

En los últimos años, las dos corrientes: una intentando hacer obras de autor con comics, y otra poniendo fuegos artificiales y movimientos de cámaras vacíos, habían conseguido que olvidara lo que era un entretenimiento puro y duro a lo Indiana Jones o Star Wars.

Otro aspecto que ha supuesto un gran éxito en esta segunda parte es el villano. Benedict Cumberbath crea un malo de los inolvidables, con múltiples aristas y juegos con el espectador y con nuestros héroes del Enterprise que nos hace dudar de sus intenciones varias veces. Su presencia y su voz hace impagable a su Khan y nos hace olvidarlos al Sherlock Holmes de la pequeña pantalla al que nos tenía gratamente acostumbrado. Definitivamente ya es un actor a tener en cuenta. El resto cumple perfectamente su cometido. Chris Pine que me parece un actor soso y de esos intercambiables aquí sigue creando un Kirk perfecto (tal vez este personaje sea su cumbre interpretativa, tal vez me equivoque); y sobre todo Zachary Quinto, mr Spock, que ha conseguido hacer suyo un papel que se veía imposible al tener todos asociado a Leonard Nimoy. Y es que ya ha demostrado, que es un hombre muy inteligente, saltando de cine a la televisión y conduciendo su carrera por sí mismo en labores de producción. Incluso las mujeres, puros adornos en este tipo de obra, cobran mayor importancia en esta segunda parte.

 Con tantos halagos parece que todo funciona en Star Trek. En mi opinión así es, al menos en lo esencial, y lo es porque no olvida su objetivo último: entretener. En un año tan penoso cinematográficamente hablando, donde las cifras de taquilla se resienten, es la primera gran producción donde vale la pena hacer el esfuerzo y pagar una entrada por evadirnos de tanta mediocridad política y de valores que nos rodea.

 

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2 respuestas a Star Trek: En La Oscuridad

  1. Tomo nota Mr. Finch. Si por hombre en mallas taciturno disertando supuestas hondeces entendemos al Hombre de Acero, completamente de acuerdo con usted. Otra cosa es el Caballero Oscuro, del que soy megafan.

  2. Paben dijo:

    Hi Mr Finch. Yo que soy un poco sangre verde, te diré que con la explosión de Vulcano y la aparición estelar de Eric como Romulano en la primera parte, a mi, se me cayeron los palos del sombrajo, y supe que ahí, ya, Mr J.J había ganado un adepto a esta nueva… saga… Porque hay que tener los guiones bien puestos como para reventar Vulcano. Pero tal y como estaban las cosas por Fringe, bien se merecía este hombre un par de entradas.
    Star Trek siempre ha jugado con el viaje en el tiempo, toda la saga de Enterprise trata sobre la Guerra Fría Temporal así que presentado el cambio, vámonos con la historia.
    Meter a Kham ha sido muy arriesgado tenía que encajar a presión entre los Intensificados de Enterprise y la Ira de Kham… no ha habido problema con ello, ojalá en Prometheus lo hubieran hecho asi de bien.

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