En la casa

Me acerco a la casa con cierto recelo. A veces cuanto más premio tiene una película en un festival europeo más me aburre. En este caso Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián.  No suelen buscarse las más entretenidas, sino a veces las más espesas para parecer más profundos. Vale, prejuicios, pero el que diga que no los tiene suele ser los que más lote de ellos lleva encima.

 Además François Ozon no es santo de mi devoción en lo poco que he visto (8 Mujeres me pareció una tomadura de pelo donde momias veneradas hacen que cantan o lo que sea, y Potiche tenía la gracia de comedieta de feminismo trasnochado ideal para un sábado por la tarde en la tele pero poco más). Con este par de confesiones acabo de buscarme la burla y el odio de todos los fagocitadotes de cines “alternativos”, modernos adoradores de Catherine Deneuve en su fase actual a lo Sara Montiel y gays francófonos.

 Bueno, al caso que nos atañe. En la Casa me ha atrapado desde el primer momento, desde la primera escena de esta película muy teatral te seduce con las palabras como un lazo y no te suelta a lo largo de todo el metraje. Acabas entendiendo a ese profesor frustrado por alumnos que cada año “son peores que el anterior” que descubre una luz de brillantez que él nunca tuvo, y se deja manipular y seducir por ella.

 Viendo En la Casa me ha venido a la cabeza la también reciente El Ladrón de Palabras, otra película donde casualmente la literatura, las palabras y los libros juegan un papel importante. Pero ahí acaba la similitud. Donde en la cinta protagonizada por Bradley Cooper las palabras del relato solo mostraban la ineptitud del director o guionista, vaya ud a saber quien, para expresar sentimientos con la imagen, y estas acababan siendo redundantes con la acción, en la cinta francesa sirven de contrapunto fantástico para dar otra visión a las imágenes, el punto de vista de a veces no sabes si del alumno, del profesor, e incluso si de su mujer.

 Lo que empieza siendo una historia de seducción acaba mezclando deseos, realidad e introduciendo al lector en la historia, hasta el punto que en un momento se confunde relato y realidad, llevando la monótona y placentera vida del profesor y su mujer hacia determinaciones que tal vez hubieran llegado igualmente, pero más tarde. O no.

 Altamente recomendable para profesores y educadores, es de esas sorpresas agradables que vienen de vez en cuando. Sus actores están todos fantásticos, lo cual es parte del éxito de la película y ayuda a no sentirnos en teatro filmado. Yo no puedo obviar a Kristin Scott Thomas, que aunque su papel no sea protagonista en sentido estricto, esta mujer siempre me ha parecido poco aprovechada por el cine actual, con una elegancia y magnetismo en pantalla que trasciende lo meramente actoral. Definitivamente el cine francés está que se sale últimamente (de nuevo), aunando comercialidad con calidad. 

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Una respuesta a En la casa

  1. Pues no podría estar más de acuerdo contigo, incluyendo la mención a una maravillosa Kristin Scott Thomas, la más destacada de un destacadísimo reparto. Y me añado a tu recomendación docente

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