El Ladrón de Palabras

Existe un género en sí mismo, que suele aparecer de tanto en tanto en esta época. Es le género de cine con más o menos pretensiones de profundidad, de base literaria de una u otra forma, donde personajes muestran un drama interno en base a un dilema creado por su propio desarrollo intelectual. Todo muy urbano. Estas obras suelen vascular entre la pedantería y la intensidad. Un filo peligroso que incluso cada persona puede ver de un lado u otro. Ejemplo de este cine me viene a la cabeza Las Horas, maravillosa película.

 El ladrón de palabras podría intentar enmarcarse en este género, o al menos intentarlo. La historia dentro de una historia dentro de otra historia es un juego muy peligroso para que salga del todo bien, y más si se basa en el trabajo de los actores. Jeremy Irons es jugar seguro a la hora de buscar un actor que exprese el sentimiento del paso del tiempo sobre las decisiones tomadas en el pasado, pero su alter ego joven, Ben Barnes, es harina de otro costal. Con este chico ya no entendí en su día como pensaron que podía estar a la altura de El Retrato de Dorian Gray, pero en su favor hay que decir que su historia es tal cúmulo de tópicos que poco más podía hacer.

 Dennis Quaid ha sido un actor que siempre me ha interesado a pesar de su errática carrera, donde desde comienzos modestos pero interesantes (Enemigo Mio, Querido detective), la imagen de El Chip Prodigioso tal vez le marcó demasiado, y ni intentos fallidos como Cuando Me Enamoro consiguieron que a gente se lo tomara en serio.

 Pero claro, el auténtico protagonista de la función es Bradley Cooper, uno de los chicos de moda. Si bien su atractivo le ha ayudado y mucho para situarse a un nivel donde puede elegir proyectos, también es un punto en contra cuando quiere arriesgarse con papeles de mayor calado como éste. Porque claro, es difícil imaginarse a un escritor con esa planta. ¿Para que va a perder el tiempo escribiendo? Bromas aparte, tampoco debemos olvidar que el personaje no es en sí mismo un escritor de éxito, ya me entienden los que han visto la película.

 Para no alargarme, y dada la ambigüedad que me provoca esta obra, podemos pensar en voz alta los pros y contras de El ladrón de Palabras.

 Pro: juego de matrioskas donde una historia esconde otra historia que guarda otra historia, creando tres niveles independientes pero relacionados por el postulado que plantea la película sobre las consecuencias de nuestras acciones y el aprender a vivir con ellas

 Contra: La necesidad de verbalizar todas las situaciones no delata sino torpeza a la hora de ponerla en imágenes, aunque su intención haya sido darle un ambiente literario.

 Pro: Yo defiendo el papel de Bradley Cooper, tal vez el actor no más idóneo para el personaje pero que cumple a la perfección su cometido. Otros actores, como Jeremy Irons o Dennis Quaid resuelven muy bien sus personajes.

 Contra: La pretendida áurea de intelectualidad de la película se queda en un tufillo a folletín de aeropuerto, en esa mesa junto a los libros de autoayuda. Algo te acaba diciendo que te están dando gato por liebre.

 Pro: Al ser tres historias, siempre es fácil que alguna te llegue a interesar, aunque obviamente la más desarrollada es la protagonizada por Bradley Cooper

 Contra: Se me escapa el planteamiento de la historia protagonizada por Dennis Quaid como no sea mero narrador para las otras. Además, la historia de Ben Barnes es tal cúmulo de clichés que nadie puede creérsela y sentir empatía por ella y su drama. La obsesión de los americanos por ese París que se fabrican se escapa a mi comprensión.

 Pro: Los pasos de una historia a otra se hacen suavemente y no provocan corte en la atención de las historias, lo cual es de agradecer en una propuesta tan arriesgada.

 Contra: Los papeles femeninos son meras comparsas para ayudarles a mostrar el drama de los personajes masculinos. Lo cual no es sino falta de habilidad para poner en imágenes un desarrollo excesivamente literario.

 Pro: El planteamiento que presenta, aprender a vivir con las decisiones tomadas, puede dar para una buena tertulia después de la peli, lo cual con lo infantil que anda el cine ya es mucho. La música, que para muchos puede ser molesta por remarcar demasiado los momentos, hay que reconocer que es agradable, y se podría disfrutar de ella aparte.

 En pocas palabras, si ves la película con predisposición, te quedas con la que pudo ser y no con la que es, obvias tanto cliché y no te molesta que te cuenten cada sentimiento en vez de verlo en pantalla, tal vez puedas pasar un buen rato. Si te molesta la pedantería innecesaria, la superficialidad vestida de profundidad de best seller tal vez no sea ésta esa peli “de prestigio para minorías” que siempre llega por esa época con intención de arañar alguna nominación al oscar en guión o algún secundario. 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en CINE y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El Ladrón de Palabras

  1. Rafael Discret_Oso dijo:

    Pues si la pedantería es innecesaria y huele más a bestseller de saldo de El Corte Inglés que a la metaliteratura del Cunningham de Las horas, si Bradley Cooper no es el actor más idóneo, Jeremy Irons me da mucha pereza en sus últimos trabajos (exceptuando su extraordinaria composición de tiburón financiero en Margin Call) y Dennis Quaid perdió “su morbazo” y si, sobre todo, han estrenado cuatro o cinco cosas que me apetecen más (Skyfall, La Pequeña Venecia, Argo, En la Casa o Reality) creo que El Ladrón de Palabras quedará para una posible futura sesión de televisión. ¡He dicho!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s