Lo Imposible

Partamos de la base de que Lo Imposible es una película que engancha. A lo largo de su metraje estás intensamente atento a cada suceso. El montaje es impecable y la dirección asombrosamente maestra. Todo funciona como un reloj. Luego no me extraña su éxito.

Como no me extrañaba el éxito de las películas que en mi juventud nos agarraban al sofá cada sábado o domingo por la tarde, aquellos “Estrenos TV” donde el drama de la semana nos mostraba a familias perfectas sujetas a pruebas extraordinarias. Durante dos horas (publicidad incluida), vivíamos con el corazón en un puño la tragedia de gente “como nosotros” que se enfrentaban a una enfermedad terminal, una desastre familiar, la llegada de un elemento disturbador que alteraba el edulcorado vivir cotidiano. Es curioso que los viéramos como “gente como nosotros” cuando solían tratarse de familiar de clase media-alta americana, todos rubitos ellos y con su casita con jardín y muchas veces piscina.

Lo imposible me dio ese tufillo a Estrenos TV. Intensa en cada escena, la familia se nos presenta como maravillosa con sus pequeños dramas cotidianos de pareja con niños. Encantadores. Él es un alto ejecutivo establecido en Japón. Exótico y triunfador. Y ella una médico que no ejerce pues se ha dedicado a criar tres a su vez encantadores niños. Vamos, lo “que todos quisieran tener”. Vamos, “como nosotros”.

Luego vemos un perfecto y estupendo hotel en Tailandia, llenos de divertidos y relajados turistas, todos rubios (exageradamente todos rubios) y despreocupados. Vamos, “como nosotros”. Y claro, ante tanta perfección la tragedia no tarda en llegar. Es lo que todos estamos esperando, y Juan Antonio Bayona es listo y sabe que para que esperar más.

El momento del tsunami está grabado con un pulso tremendo. Esa arte de la película es de aplauso, pues está llena de verosimilitud y rodada desde la cercanía de dos personas, lo que nos aleja de la ruidosa espectacularidad de las pelis americanas donde todo queda frío y lo vemos como espectadores externos.

Lo que sigue es una hora de tragedia personal de la familia. Pequeños esbozos de historias paralelas, y como la “comunidad turística” tuvo que soportar el calvario de traslados, hospitales y búsquedas. Todo enfatizando cada mirada, cada gesto como si fuera un momento cumbre, y remarcado, por si no nos damos cuenta, con la música, donde a su vez cada acorde es un momento sublime.

Nada tiene objeción. Todo muy bien filmado. Pero uno es así de retorcido, y ya al principio cuando se nos presenta el hotel me remuevo en el asiento. Luego cuando sucede la tragedia busco por las esquinas de la pantalla. Y en los hospitales me fijo en ciertos médicos o enfermeras, o enfermos. Nada. Todo, todo está pensado para hacernos ver que mal lo pasaron los turistas en Tailandia. Pero claro, en Tailandia no hay gente más allá de este colectivo. De las más de 200 mil muertos por el Tsunami, sólo nos interesa los señores (preferentemente rubios) que tuvieron la mala suerte de comprar un paquete en la agencia para pasar sus vacaciones de invierno en esa zona de la tierra.

Me dirán que bueno, que la película la elegido una familia con la que el mercado occidental pudiera identificarse. Que no hay que dramatizar, que lo que ha hecho es focalizar en una historia concreta una tragedia de muchos. Pero fíjense: los locales en todo el metraje o no existen, o son elementos circunstanciales que están ahí o para rescatar a la heroína, o para servir de apoyo en el hospital. Pero sin vida propia. Y ni en segundo plano los vemos, como si toda Tailandia fuera ese hotel (igual a los del resto del mundo) donde puede estar unas estupendas vacaciones y casi no cruzarte con ellos, más que con esa sombra silenciosa que te cambia las sábanas o te pone el plato en la mesa.

(Spoiler )

Y cuando el avión medicalizado privado se aleje del infierno, yo no puedo dejar de preguntarme que pasó con toda esa gente que no perdió un resort, sino que perdió su familia, su casa, su hogar y su vida (preferentemente asiáticos).

(fin del Spolier)

La película bien, gracias

Anuncios
Esta entrada fue publicada en CINE y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Lo Imposible

  1. Muy muy de acuerdo con usted
    (Spoiler)
    Eso sin contar con el “peazo” anuncio insertado en la peli de la compañía de seguros que les pone ese avión y todos los medios del mundo mundial a una única familia para salir de su sufrimiento cual si fuesen supervivientes de Parque Jurásico

  2. vivi dijo:

    no he visto la peli, pero me apetece la verdad. Yo estuve en tailandia casi dos años después del tsunami y los tailandeses lo perdieron todo, familias enteras desaparecidas y padres que estaban pescando en alta mar y no se enteraron de nada hasta que volvieron a sus casas que no existían y nunca encontraron ni rastro de sus familas. Cuando ellos mismos te lo cuentan en primera persona y ves la huella que ha dejado el paso de la ola en algunos lugares lo que parece LO IMPOSIBLE es que ese lugar siga siendo tan maravilloso y sus gentes se muestren tan cercanas a esos guiris rubios o morenos que luego les ignoran.
    Como anecdota, después del tsunami las habitaciones de la planta baja son más baratas en la mayoría de los hoteles de la costa..
    Vivi

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s