Blancanieves

¿Muda y en blanco y negro? Hace un año habríamos dicho: “una locura”. Hoy lo más normal es oir: “¡Otra! ¡Qué oportunista!” Pero sin uno saber mucho de producción de cine, no es difícil imaginar que Blancanieves andaba cuanto menos en camino cuando se estrenó The Artist, y me imagino el asombro y el desconcierto de por lo menos su director. Pero desde luego aunque ambas compartan un estilo que recuerda la época del cine mudo, sus concepciones estilísticas son bien diferentes. Mientras The Artist juega a la nostalgia para hacer una película comercial que tira más de los sentimientos que de un homenaje realmente en la forma de hacer cine de esa época (cosa que le critican mucho alguna gente que conozco), lo que la hace más cerca por ejemplo de Cantando Bajo la Lluvia que de Chaplin, Blancanieves va más al fondo del lenguaje cinematográfico de los primeros años del cine, no como copia, sino tal vez de la forma que este hubiera evolucionado de no irrumpir el sonoro como un burro en una cacharrería.

Se podría decir que Blancanieves es cine de autor, experimental, que ha trascendido de su público natural gracias al camino abierto por su predecesora. Simpática paradoja que hace que su principal hándicap sea precisamente su trampolín. O no.

Me gusta que Blancanieves tire del formato 4:3, más de acuerdo con la época, me gustan esos contrastes e iluminación a veces casi expresionista, me gusta ese grano a veces exagerado para darle una dureza a ciertas escenas, sobre todo a la apariciones de la madrastra, y me gustan los actores todos, que han sabido jugar con el silencio y la expresión como arma para contar la historia, obviamente sabiamente encauzados por su director Pablo Berger.

Todo el mundo señala a Maribel Verdú como la gran presencia de la película. Es cierto que es una actriz que ya ha demostrado lo grande que es, y como puede ser la auténtica presencia en cualquier película, pero no por ello dejo de destacar también a Macarena García, que aunque en principio tiene un papel más fácil, si no nos hubiéramos sentido identificados con ella la película hubiera perdido gran parte de su fuerza. Me viene a la memoria otro cuento reciente, la Blancanieves y la leyenda del cazador, donde la potente madrastra de CharlizeTheron , fantástica, era anulada por una huerfanita que nos era indiferente encarnada por Kristen Stewart.

Dicho esto, tengo que decir que Blancanieves no me ha parecido esa película perfecta que la publicidad intenta enseñarnos. Tiene una primera parte un poco precipitada y llena de desgracias donde falta cierta magia, magia que aparece de forma definitiva en la segunda gracias a un toque más surrealista con la carreta de los enanos e incluso donde parece que Maribel Verdú se encuentra como pez en el agua. No puedo dejar de pensar en esta parte en la maravillosa La Parada de los Monstruos. Misma precipitación que me aparece en momentos claves como (spolier) el destino de la madrastra (fin del spoiler). Pero en todo caso es una obra más que estimable, un lujo para nuestra maltrecha cinematografía.

Es de agradecer que la figura del príncipe se obvie por ser un personaje que lastra todas las adaptaciones recientes del cuento, por anacrónica y sin sentido, y me parece maravilloso la alternativa que el guión ha encontrado para resolverlo. De aquí quiero mencionar a Sergio Dorado, “Rafaelito” otro hallazgo que no por menos secundario clave para nuestra identificación con los personajes. Y es que pocas veces en el cine español un casting está tan afinado y va mas allá de estrellas televisivas o estrellas “de toda la vida”, sin pensar el personaje que interpretan.

No quiero dejar pasar por alto el fino humor que puntualiza a veces tanta tragedia, recordándonos que estamos en un cuento y no en melodrama, como las gracias sobre que sean 7 enanitos o la referencia a Ferdinando. Es difícil hablar de ciertas cosas sin contra más de lo necesario.

Citar por último la música de Alfonso Vilallonga, y la genial idea de situar la acción en una España cañí y de toreo. Nunca había visto más justificado el uso del toreo en el cine que en esta ocasión, lo cual hace que mi rechazo visceral al género se vea olvidado.

O sea, una valiente película para no perderse.

Y como simpático recordatorio, ahí va el Toro Ferdinando:

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Una respuesta a Blancanieves

  1. Menos mal que no te gustó “Juno” o “Up in the air”. Si no empezaría a cansarme de estar tan de acuerdo con tus comentarios.
    Puestos a mencionar a sus actrices, se te olvidó Ángela Molina que está espléndida. Y un recuerdo para el maravilloso vestuario que tan bien refleja el alma de los personajes.

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