Como acabar con tu jefe

¿Quién no quisiera ciertos días (algunos más de ciertos días) acabar con ese jefe déspota, o plasta o que te amarga la vida, o todo junto? Partiendo de esta base la película ya tiene a mucho espectador ganado. Pero una idea en una película no es todo, y a menudo el cine actual cojea precisamente porque se crean películas concepto, donde todo se basa en una idea que cabe en una frase….y nada más. Y si esa película es una comedia ya ni te cuento: añade unas garrafas de sal gorda, unos cuantos Fuck you!, muchas tías buenas y unos actores más histriónicos que graciosos y se supone ya tienes un éxito para consumir entre mensajes de móvil y perritos calientes en medio de la sala. Repasa “las grandes comedias” de los últimos 20 años y el panorama es desolador.

El caso es que llega Como acabar con tu jefe, con tufos a comedias de los años 80 pasadas por el influjo del éxito de Resacón en Las Vegas y tendrás una idea más que certera de lo que vas a ver. Hombres pasándolo mal en su transición a la edad adulta que acaban metidos en mil líos por culta de su inmadurez extrema y negación de que ya no tienen toda la vida por delante. Suena profundo, pero tampoco es eso. Simplemente se trata de hacer reír. Y ahí es donde habría que ver el éxito o fracaso de una comedia. ¿Y ésta lo consigue? A ratos.

Uno se pregunta que hacen unos actores de renombre haciendo de secundarios de lujo en esta producción, un Kevin Spacey cabrón y opresor, una Jennifer Aniston acosadora y ninfómana y un Colin Farrell simplemente capullo. Bueno, tampoco es que sean precisamente unos actores en su mejor momento o estrellas dramáticas. Y cumplen muy bien sus cometidos, tal vez lo mejor de la función.

Los auténticos protagonistas sean esos trabajadores puteados con ansias de liquidar a estos jefes, que supongo serán cómicos populares en EEUU pero que en España sólo nos suena  Jason Bateman, cara aquí algo conocida por pelis como Up in the air o Juno, en papales secundarios en el que ha ido abriéndose camino o comedias como Un pequeño cambio donde ya trabajó con Jennifer Aniston. Los otros “empleados asesinos”, son caras poco conocidas por estos lares, aunque ya se les había visto juntos repitiendo los mismos roles en cosas recientes como Salvando las distancias, enésimo lucimiento de Drew Barrymore.

Vamos, que me he ido por las ramas para decir que la película tiene momentos realmente divertidos mezclados con otro donde la falta de ritmo la lastra, y que en manos más hábiles y atrevidas (que hubiera prescindido del humor de trazo gordo y el recurrir a gracias tan maravillosas como llamar a un matón “tu puta madre”) podía haber sido un soplo de aire fresco en el mundo desprestigiado y maltratado de la comedia actual, así que las comparaciones con Tira a mamá del tren y ya no te digo Extraños en un tren le vienen algo más que grandes.

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