Un paseo por el sur de África I: Desierto de Namibia

 Iniciamos el paseo por un mundo desconocido para muchos, Namibia, un país muy famoso hace unos años por su guerra de manual en la lucha de poder en la guerra fría: una Sudáfrica pro apartheid frente a una guerrilla apoyada por el bloque comunista.

La costa de Namibia constituye el desierto de Namib, esa franja desde Sudáfrica hasta Angola a lo largo de más de 1500 km donde encontramos desde el desierto más extremo al sur (como mucho 80 mm), hasta la “húmeda” zona al norte que puede alcanzar los 100 mm en tormentas estacionales. El Namib se considera el desierto más antiguo del mundo, constatándose su presencia hace 65 millones de años. Sólo la población de Swakopmund nos da un respiro a mitad de camino, con su aire centroeuropeo.

Al sur está el Namib Naukluft Park, desierto famoso por su campo de dunas de hasta 300 m de altura, como la duna 45 a la que ascendimos para ver el amanecer, aunque parece ser que es la duna 7 la más alta del mundo con 380 metros.  En este desierto es donde encontramos el área de Sossusvlei, donde en épocas de lluvias especiales, como ha sido este 2011, se forman lagunas (vlei significa lago), aunque la mayoría llevan secos hace cientos de años, como Deathvlei, donde su fondo blanco contrasta con las acacias secas en su interior.

Siguiendo al norte pasamos por Walis Bay y Swakopmund, y nos adentramos para visitar Spitzkoppe, espectacular paisaje de granito rojo con montañas que alcanzan los 1784 m sobre la planicie, y donde disfrutamos de pinturas bosquimanas recuerdos de tiempos mejores donde los animales campaban a sus anchas por estos parajes. Finalmente, volviendo a la costa alcanzamos el Cape Cross, el primer lugar donde llegaron los europeos por medio del  portugués Diego Cao. Aquí  se encuentra la tremenda colonia de lobos marinos sudafricano (Arctocephalus pusillus pusillus), el  mayor de los lobos marinos. Antiguamente estaba formada por cientos de miles de ejemplares, pero la persecución por parte de los pescadores ha reducido a unos miles su población, y aún hoy el gobierno de Namibia hace cacerías anuales justificadas por su competencia con la pesca.

Desde Cape Cross se sube por la Costa de los Esqueletos, porción desértica de costa arenosa llamada así por la cantidad de barcos embarrancados que han sufrido el azote de sus complejas condiciones para la navegación. Adentrándonos desde ella es fácil contemplar la Welwitschia mirabilis, joya botánica adaptada a la sequía que puede llegar a vivir hasta dos mil años (a saber como lo han constatado). Es una gimnosperma, próxima a los pinos, y está formada por dos únicas hojas que crecen, formándose las piñas (masculinas y femeninas en distintos pies- dioicas-) en el centro de la planta.

Cuando recorres todo esto, y a pesar de maravillarte con el paisaje y las pequeñas sorpresas de animales salvajes, ya tienes ganas de limpiarte el polvo de la ropa, sacudirte el sudor del día y el frío de la noche, y descansar frente al rumor de agua… y lo consigues cuando llegas a las cataratas Epupa, en el río Kunene, en la frontera con Angola, preludio de la Namibia de los Himbas y de los animales salvajes….pero eso ya es otra historia para más adelante.

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