También la lluvia

Muy hábil Icíar Bollaín. Ponernos en el contexto del rodaje de una película histórica para decirnos lo poco que ha cambiado la situación para algunos.  Voy a decir poco de También la lluvia, porque es una película emocional, y sólo yendo a verla se puede sentir y entender.

Cuando he viajado a países como en el que tiene lugar la acción, Bolivia, siempre tienes ese sentimiento de si estás haciendo ostentación de tu condición de mirón del primer mundo, haciendo lo que se llama turismo de miserias, o si tu presencia te ayuda a entender más un pueblo e incluso siendo parte de una industria, la turística, estás aportando algo para bien del país. No es que vaya uno a salvar a nadie, pero incomoda. Esta pregunta flota constantemente entre los personajes de También la lluvia, y aunque procura no tomar partido… sí lo toma por el hecho de que los explotados son siempre los mismos y así seguirá siendo, haciendo lo que mejor saben cuando nos volvemos a nuestros refugios más o menos seguros: sobrevivir.

Me he despistado un poco, pero es que esto es También la lluvia. Por otro lado los actores están excelentes, sobre todo un Luis Tosar que a estas alturas ya a nadie sorprende lo grande que es. Película coral pero de personajes. Intimista pero de grandes masas. De crítica del pasado pero crítica del hoy. Todo eso es esta obra, y lo más extraño es que no queda sobrepasada por tan altas pretensiones. Buena, muy buena, y lo digo sabiendo algún amigo me va a decir eso de ya te lo dije, tenías prejuicios. Mea culpa. Lo único malo es estrenarla en estas fechas donde la gente lo que quiere es divertirse sin más. Misterios de la distribución. No se la pierdan.

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Una respuesta a También la lluvia

  1. Miguel Parra Parrita dijo:

    Entiendo lo que dices sobre viajar por esos países, yo a veces he sentido algo similar, pero al final llegas a la conclusión de que es una cuestión de intercambio. Me explico: También está bien que ellos nos vean a nosotros, que el Birmano comprenda tu libertad para que él reclame, la suya; que nosotros veamos la capacidad de supervivencia del Birmano y aprendamos de ella para sobrevivir en las tiranías de nuestras vidas (que también las tenemos).
    Cuando voy a viajes donde no tienen libertad de moviento, como por ejemplo Cuba, el hecho de que tú puedas moverte por el mundo más o menos a tu antojo, les produce admiración y envidia sana (de la que no te fastidia que el otro tenga lo que anhelas, pero a ti también te gustaría poseerlo)… Así que viajar es una necesidad.
    Yo ayer volví a ver “También la lluvia” y he de decir que me gustó más que la primera vez.

    Ale pues.
    Miguel.

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