Malditos bastardos

 

No había hablado de ella porque en su momento no me interesó y pasé de ir a verla al cine. Con Tarantino tengo una relación de curiosidad-odio. Su cine me parece tramposo, pero viendo sus obras a veces me entretienen. Me pasó con Kill Bill por ejemplo. Un tipo de película que no me atrae, no volveré a ver, pero mientras la visionaba reconozco que no lo pasé mal. Tal vez porque tiene un sentido del ritmo cinematográfico envidiable. Es, por irme por las ramas, lo contrario que me pasa con Tim Burton, personaje al que adoro como creador, reveo sus películas, pero reconozco su gran fallo es el ritmo, la cadencia de sus películas. No hay que decir que entre uno y otro elijo siempre a Burton, alguien que ha creado un mundo copiado por artistas e imagineros del siglo XXI.

 

Pero ante tanto premio, tanta nominación al oscar, y la posibilidad sea el agraciado por la pelea entre The Hurt Locker y Avatar, me dispuse a verla en casa. De entrada decir que a los 20 minutos decidí dejar de verla. Apague el reproductor y me fui a hacer otra cosa después de que un tío se dedicara gratuitamente a aporrar la cabeza de un alemán con un bate de béisbol (símbolo fálico de la hombría americana frente a los malos malísimos nazis) Todo muy patético. Al final, retorné a su visionado.

 

Siempre he defendido que el cine es cine, no una clase de historia, y que se pueden tomar licencias si con ello se consigue un objetivo cinematográfico. Para lo otro están los documentales. Pero también he repetido que me gusta no me tomen por imbécil, y lo fácil del guión de ésta no deja resquicio para un poco de imaginación. Me quedé esperando ese giro volviera un hecho imposible a la realidad, pero nada.

 

Brad Pitt nunca ha sido santo de mi devoción, pero esta peli saca sus mejores defectos a la luz, en un papel ridículo, digno del paleto más paleto de la Minnesota profunda (disculpen los de Minnesota, no tengo conocimiento de sus estados intelectuales). Es cierto, como dije, que Tarantino consigue momentos muy bien filmados, creando una tensión y encuadres dignos de los maestros de los que se nota ha mamado en horas y horas de cine (sobre todo de los 70’s), pero también es verdad, que si no es por Christoph Waltz no tendría ningún interés esta anodina serie B. Que ustedes la disfruten.

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