Revolutionary road

Los novios cuando se cansan de hablar, se proponen casarse, así con los preparativos, la lista de boda, los trajes y demás tienen tema de conversación para un buen tiempo, no sólo antes, sino después recordando el acto, enseñando las fotos y jugando a las casitas. Luego, cuando vuelven a aburrirse, encargan un niño y así mira si hay para volver a tener tema de conversación… antes, el embarazo, y después, los 5-6 primeros años cuidando la prole. Toda una proeza. Luego, muchas veces viene el segundo…. Y entonces, agotado todo, a los 8-10 años viene la crisis.

 Simple resumen éste de muchos matrimonios, pero muestra como la continua lucha contra la rutina y el aburrimiento lleva al desengaño. Las ilusiones puestas en un principio casi siempre son olvidadas por el discurrir de la vida misma, llevándote por el sendero de la cotidianeidad y lo esperado por todos. Y si intentas algo distinto te miran como un loco.

Todo esto viene a cuento de la última película de Sam Mendes, reflejo de una pareja que quería comerse el mundo y años después se encuentran en un barrio de clase media, con trabajo medios y una ama de casa media con dos niños medios. Todo muy medio.. o mediocre. Ellos que se creían diferentes… como muchos.

La película en sí brilla por su guión, adaptado de una novela que curiosamente no está nominado, y por las interpretaciones de sus protagonistas, sobre todo para mí una Kate Winslet soberbia en su mujer atrapada en ese “irremediable aburrimiento” que tanto al “loco” John llama la atención. La escena donde el dicho John se entera que al final no harán su sueño, muestra lo que es capaz de hacer una gran actriz, donde la Winslet inmóvil y con un cigarro en la mano expresa todo el torbellino de sentimientos que se baten en su interior.

En contra decir que es demasiado teatral, simple en su puesta en escena… tal vez pretendidamente para resaltar el drama en sí. También hecho de menos un poco más de desarrollo en otros personajes, ya que todo queremos saber más de esos vecinos que esconden tantas cosas como ellos, de ese loco no tan loco…. Y la escena final (no quiero hacer un spoiler): ¿es un signo de desesperanza donde dan con la única solución posible para llegar a viejos juntos?

En resumen, que a la película se le pueden achacar muchas cosas, pero el pozo de preguntas y debates que deja la hace estar por encima de tanta mediocridad vista constantemente en las salas. Tal vez en otro momento vuelva a reflexionar sobre ella, cuando el “cadáver este frío”.  He oído decir que muchas parejas deberían pasar a verla. Yo no estoy tan seguro, pues los tontos se aburrirán y no entenderán nada, y los listos…¿es necesario sufran?

Por último a modo de reflexión hay quien dice que ella paga por sus pecados… pero yo creo que quien paga es él, que debe vivir con ellos el resto de su vida…¿Qué te parece?

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2 respuestas a Revolutionary road

  1. Fernando dijo:

    bonitas reflexiones extracinematogáficas…la veo esta fin de semana, asi comprenderé de una vez por todas mis fracasos amorosos…:)

  2. Miguel dijo:

    Hola Manuel, aquí Miguel de "A los Oscar pongo por testigo"… Vaya análisis que haces de la evoción de las parejas heterosexuales, no sé, a lo mejor explicaría el que las homosexuales duren menos, no sé, no soy psicólogo. Oye, estoy totalmente de acuerdo con lo de la escena del loco y la actuación de Kate Winslet, ahí demuestra que es de lo mejor que hay ahora mismo en el panorama cinematográfico.Saludos.

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