Cuzco.Valle Sagrado.Titicaca (PERÚ-BOLIVIA VII)

 

Cada día queda más lejano. Ya uno ve las fotos y parecen de otra vida. Cuzco, la Plaza de Armas, el camino del Inka, Puno……

 

Ya comenté que perdí casi todas las fotos de la primera parte de Perú, donde están los impresionantes paisajes del camino del Inka, las ciudades prehispánicas ancladas en el pasado, la vida de Cuzco y sus piedras testigo de épocas gloriosas, y sobre todo Machu Picchu. Son cosas que pasan, pero no me preocupa, soy de los que prefieren disfrutar las cosas que cargarse de souvenirs, fotos o lo que es peor: videos con los que torturar a los amigos y vecinos. A pesar de ellos siempre quedaron algunas imágenes que se salvaron por estar en la cámara o en tarjetas amontonadas. De algo sirve ser un desastre.

 

De esta etapa que he llamado “Cuzco. Valle Sagrado. Titicaca”, recordar el primer día superando el mal de altura con mucho descanso, y los pasos pesados para subir una terrible cuesta de 10 metros; La visita al Convento Santo Domingo, levantado por los conquistadores sobre el Qorikancha, centro del mundo Inka, del que aún quedan algunos muros que se aprovecharon para el Convento, y lugar del que partían todos los caminos y medidas del imperio y un día soleado donde de pronto te encuentras la Plaza de Armas, centro de Cuzco, tomada por niños vestidos con mejores galas en conmemoración por las Fiestas Patrias que iban a tener lugar ese mismo mes. Ya fuera de Cuzco la visita al Valle Sagrado y sus ciudades inkas como Pisac, rodeadas de bancales para los cultivos, preludio del camino del Inka, tres días preciosos (y cansados) caminando hacia Machu Picchu, donde el primer día (único del que hay fotos) el nevado La Verónica acompañaba a nuestras espaldas, cruzando ciudades perdidas como Llaqtapata.

 

Tras el paréntesis de Machu Picchu y mil historias que nos pasaron luego que no vienen a cuento, está el viaje desde Cuzco a Puno, junto al lago Titicaca. Por el camino en aquel interminable autobús, pasamos por Andahuaylillas y su iglesia pintada (un poco hortera, la verdad), donde lo más interesante era un pequeño museo junto a ella con información etnográfica; paramos en Raqchi, impresionantes restos de un templo inka del que solo quedan altos muros y las construcciones de su alrededor, y tras paisajes cada vez más pelados de altiplano y traspasar La Raya, un paso a 4335 metros, llegamos a Puno, ciudad bastante fea junto al lago Titicaca desde donde al día siguiente proseguiríamos el camino hacia Bolivia y las historias ya he ido contando……

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