Pretenciosos

¿Se le hubiera ocurrido a Ernest Lubitsch, Hitchcock, Capra o James Whale, por decir algunos, sentirse “autores” e inflar sus películas con escenas pretenciosas, presupuestos artificialmente inflados, o pregonar lo sabios y las obras maestras que hacen, cada vez que estrenaban una película? Esta reflexión viene a cuento de cada vez que se estrena una película y alaban las dotes “autorales” de su director, o la magnificencia de su metraje, presupuesto, decorado, ambientación….. lo que es decir, nada.

Tras un triste verano cinematográficamente hablando, he caído con pocos días de diferencia en dos películas de esas “magníficas” o “autorales”, alabadas o criticadas (esto a veces también es un prestigio) por la prensa especializada. Se reseñan en todos los medios, e incluso en televisión o en medios no estrictamente cinematográficos se comentan como hitos. Estas son Alatriste y La Joven del Agua.

La Joven del Agua viene precedida de controversia en Estados Unidos donde aparece como una obra no bien entendida por algunos que refleja el mundo complejo y personal de un director endiosado para algunos e incomprendido para otros: M. Night Shyamalan. Incluso en su presentación en Europa se muestra el señor ofendido por el poco eco en su país. Para mí, y vista su trayectoria: simplemente le sonó la flauta en su ópera prima (El sexto sentido). Película pretenciosa que refleja muy bien el americano medio: cuento infantil estúpido y simplón vestido de misticismo trascendente. ¿Y que quieren? No da para más un público del que en su día leí no había entendido bien Misión Imposible porque Brian de Palma había hecho una película de guión complejo. ¡¡País!!

La otra estrenada con gran despliegue publicitario es Alatriste. Esperada película que reunía tanto al público afín a las novelillas de Pérez-Reverte, como a aquel deseoso de aventuras de espadas, como de un público expectante ante una prometida plasmación del mundo del Siglo de oro español. Y en eso se queda: muy buena ambientación de una época en la que se han gastado los tan cacareados millones (como si mucho dinero fuera un aval indiscutible). Ni una historia, ni un guión…. para este viaje no hace falta tan caras alforjas. Ya me temía yo algo así al ver tanto comentario de la película y ni una sinopsis de su historia… simplemente porque no la hay. Otra vez gato por liebre. Dios nos libre de los autores.

Harto de tanto fuego de artificio, y a punto de dedicarme al dvd por una temporada, decido ir al cine a ver una tontería no hecha por ningún “autor”, ni por presupuestos espectaculares, ni con “profundidades de estampa de cereales”. Me meto en Kinky Boots. Película inglesa. Sencilla. Sin pretenciones. Un divertimento que obviamente no ganará ningún festival lleno de sesudos amantes de Godard. Y ¡Oh milagro! Me lo pasé bien. Simplemente me lo pasé bien. Ya era hora. Era tramposa, sí. Era sensibilera, también. Sonaba a ya vista, pues claro. Pero me lo pasé bien.

Señores Díaz Yánez y Shyamalan, menos humos y recuerden que Hitchcock hacia entretenimiento. Que los Hermanos Marx eran cómicos. O que Casablanca no era más que un melodrama sencillo un poco improvisado. Zapatero a tus zapatos: menos intentar crear el no va más y más entretener y modestia.

Y luego, claro, que cada uno vaya al cine a ver lo que quiera, aunque te den gato por liebre.

 

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Una respuesta a Pretenciosos

  1. rosina dijo:

    estoy totalmente de acuerdo

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